Fidel Castro: 2. Epistel an George Bush

von l.willms » Dienstag, 22. Juni 2004



## Nachricht vom 21.06.04 weitergeleitet durch Lüko Willms
## ------ Vorbemerkung des Weiterleiters -----------------------

Unten folgt der spanische Originaltext von Fidel Castros Ansprach
auf einer Kundgebung am heutigen Montagmorgen.

Die deutsche Übersetzung folgt als Antwort auf diesen Aushang.




## ------ Ende Vorbemerkung des Weiterleiters ------------------
## -------Es folgt der Text der weitergeleiteten Nachricht -----


SEGUNDA EPíSTOLA
Junio 21 del 2004



SEGUNDA EPISTOLA

Queridos compatriotas:

Dos nuevas infamias del gobierno de Estados Unidos la inclusin de Cuba
en otra de las prepotentes listas de quienes pretenden ser amos del
mundo, introducida en un informe del Departamento de Estado publicado
el 14 de junio en el que se acusa a nuestro país de participar en el
tráfico de personas y se añade la vil calumnia de promover el turismo
sexual, y la proclamación el día 16 de crueles medidas adicionales de
bloqueo para asfixiar la economía que sustenta la vida de nuestro
pueblo me obligan a un segundo mensaje dirigido al Presidente de
Estados Unidos.


Señor Bush:

Debo ser sereno pero muy sincero, aunque sin ánimo alguno de insultos
u ofensas personales. Incluir a Cuba en una lista de países que
practican el tráfico ilegal de personas es cínico. Algo aún más
infame y repugnante, en ese prepotente informe que el Departamento de
Estado se ve obligado a suscribir cada año, es afirmar que Cuba
promueve el turismo sexual, incluso con niños.

Usted está en condiciones de informarse de que, en aras de la
reunificación familiar, Cuba ha suscrito dos acuerdos migratorios con
Estados Unidos. El primero, en el año 1984, no fue cumplido por las
administraciones norteamericanas. Diez años después, en lugar de las
20 mil visas ofrecidas, se otorgaron solamente alrededor de mil cada
año, un 5 por ciento. A raíz de la crisis migratoria desatada el año
1994, nuestro país suscribe un nuevo acuerdo con el gobierno de
Estados Unidos, ampliado el año siguiente y actualmente vigente, a
pesar de que, aunque se ha cumplido en lo esencial en cuanto al número
de visas, no ha sido así en cuanto a la obligación ineludible y
fundamental de evitar todo aliento a la emigración ilegal.

La Ley asesina de Ajuste Cubano se mantuvo inconmovible sin
justificación alguna, e incluso nuevos estímulos fueron añadidos a la
misma. Esa Ley absurda e inmoral ha costado un número incalculable de
vidas, entre ellas las de muchos niños cubanos. A partir de la misma
surgió después el odioso tráfico de migrantes a través de lanchas
rápidas, que procedentes de la Florida arribaban a cualquier punto de
nuestras costas. Cuba sanciona con severidad tales hechos, mientras
las administraciones de Estados Unidos, por razones políticas
asociadas con el estado de la Florida, harto conocidas, se cruzan de
brazos.

Ningún país del mundo ha proporcionado tanta protección física y
moral, salud y educación a sus niños como Cuba. Usted debiera saber
que muere una proporción mayor de niños en Estados Unidos el primer
año de vida que en Cuba. El ciento por ciento de los niños y
adolescentes en nuestro país, incluidos los que sufren alguna forma de
discapacidad mental o física, asisten a las escuelas correspondientes
y estudian.

¿Cómo pretende ignorar que mientras en Estados Unidos hay en las aulas
un promedio de más de 30 alumnos por maestro y aula, en Cuba hay menos
de 20 y los resultados escolares superan ya los de cualquier país
desarrollado?

Nuestros servicios de salud han elevado las perspectivas de vida de
cada niño que nace, de 60 años o menos en 1959, según estimados, a
76,13 años en la actualidad.

A pesar del bloqueo de Estados Unidos y el derrumbe del campo
socialista, el desempleo en Cuba alcanza solo el 2,3 por ciento,
varias veces por debajo de su propio país, el más rico e
industrializado del mundo.

Usted debiera experimentar vergüenza por intentar asfixiar
económicamente al pueblo que, bloqueado y sometido a más de cuatro
décadas de guerra económica, agresiones armadas y acciones
terroristas, ha sido capaz de realizar tales proezas. En su propio
país usted no podría mostrar nada parecido.

Usted trata de estrangular la economía y amenaza con la guerra al país
que ha sido capaz de alcanzar ya la cifra de 20 mil médicos prestando
actualmente servicios en 64 países del Tercer Mundo. Su
administración, a pesar de disponer de los recursos de la potencia más
rica de la Tierra, no ha enviado uno solo a los más apartados rincones
de esos países, como lo hace Cuba.

Sobre su conciencia, al igual que sobre la de los líderes de los
estados más ricos, pesa el genocidio que significa la muerte, cada
año, de más de diez millones de niños y otras decenas de millones de
personas que podrían salvarse, como consecuencia de las más variadas
formas de saqueo y robo a que son sometidos los países del Tercer
Mundo a través del orden económico mundial injusto y ya insostenible
que los países ricos han impuesto en detrimento del 80 por ciento de
los habitantes del planeta.

Alguien debiera informarle a usted de estos problemas y estas
verdades, en lugar de sembrar intrigas y mentiras todo el tiempo.

Con relación a Cuba, usted se deja llevar por la fanática creencia de
que su reelección en noviembre depende del apoyo de una mafia
conocidamente terrorista de viejos emigrados y sus descendientes,
parte importante de los cuales proceden del grupo de malversadores y
criminales de guerra batistianos que se refugiaron con su botín a
cuestas y sus crímenes impunes en Estados Unidos. Otros se
enriquecieron por los servicios prestados durante mucho tiempo en
actos de terrorismo y agresiones que costaron mucha sangre a nuestro
pueblo. Esos grupos están cada vez más desprestigiados y son cada vez
menos influyentes. Todo el mundo recuerda lo ocurrido en la Florida,
donde ellos cometieron numerosos fraudes electorales en los que son
verdaderos expertos, y usted obtuvo la victoria por solo 518 votos.
No quiero humillarlo hurgando sobre este sórdido y desagradable tema.
Prefiero limitarme a expresarle con franqueza que los errores a que
sus compromisos con esa mafia lo conducen, pueden ser decisivos a la
inversa en las próximas elecciones.

El pueblo norteamericano está ya aburrido de la bochornosa influencia
que esos grupos ejercen sobre la política exterior e interior de un
país tan importante. La dependencia suya de esos grupos terminará
restándole muchos votos, y no solo en la Florida sino en todo el país.

Al prohibir a los norteamericanos viajar a Cuba con brutales amenazas
de represión, usted viola un principio constitucional y un derecho del
cual se sintieron siempre orgullosos los ciudadanos de su país.
Muestra, además, miedo político.

Cuando Cuba sin vacilación ni temor abrió sus puertas, con muy pocas
excepciones, a la gran masa de emigrados para que visitaran su país de
origen; cuando incluso en fecha reciente se autorizó a realizarlo con
el simple trámite de la habilitación del pasaporte cada dos años, para
viajar cuantas veces lo deseen, usted aplica medidas despiadadas e
inhumanas contra las familias cubanas, que ultrajan su cultura y sus
tradiciones ancestrales. Prohibir a los cubanos residentes,
nacionalizados o no, visitar a sus familiares más allegados en un
lapso no menor de tres años, aunque estos estén al borde de la muerte,
es de una crueldad incalificable. No pocos cubano-americanos están
pensando ya en promover un voto de castigo.

Usted, por razones estrictamente electorales, pasando por encima de
las Resoluciones aprobadas por la casi totalidad de los miembros de
las Naciones Unidas, acaba de adoptar nuevas y más duras medidas
económicas contra el pueblo cubano, que repugnan a la opinión pública
mundial y a la inmensa mayoría de la propia opinión pública de Estados
Unidos.

Lo peor de su descabellada y torpe política contra Cuba es que usted y
su grupo de cercanos asesores han declarado impúdicamente su propósito
de imponer por la fuerza lo que califican de transición política en
Cuba, si ostentando mi actual cargo se produce mi muerte; transición
que por supuesto no vacilan en confesar tratarán de acelerar lo más
posible. Usted sabe muy bien lo que en el lenguaje mafioso eso
significa.

Sin embargo, tal vez la mayor desvergüenza fue anunciar que las
primeras horas son decisivas, puesto que la idea es impedir después a
toda costa, en cualquier circunstancia, que una nueva dirección
política y administrativa se hiciera cargo de la conducción de nuestro
país, ignorando en absoluto la Constitución cubana, las facultades de
la Asamblea Nacional y de la Dirección de nuestro Partido, y las
funciones que la Ley fundamental y las más altas instituciones del
pueblo han concedido como en todas partes del mundo a los que tienen
las responsabilidades pertinentes para asumir de inmediato esa tarea.

Como esto solo puede hacerse enviando tropas a ocupar puntos claves
del país, se está proclamando el propósito de intervenir militarmente
en nuestra patria. Por ello el 14 de mayo le envié de antemano mis
saludos al papel de César asumido por usted, que tomé de los
gladiadores obligados a combatir hasta la muerte en el circo de la
antigua Roma.

Hoy estimo conveniente añadirle unas cuantas cosas más.

Usted debe saber que su marcha contra Cuba no será nada fácil.
Nuestro pueblo resistirá sus medidas económicas, sean las que fueren.
Cuarenta y cinco años de lucha heroica frente al bloqueo y la guerra
económica, amenazas, agresiones, planes de asesinato a sus líderes,
sabotajes y terrorismo, no debilitaron sino fortalecieron a la
Revolución.

Hace 43 años la invasión traicionera por Girón fue destrozada en menos
de 66 horas de combate sin tregua, frente a todos los cálculos de
brillantes expertos.

Algunos de los que dirigimos esta Revolución, vivimos aquella singular
experiencia en la que un puñado de hombres, partiendo de siete
fusiles, logró derrotar, con las armas ocupadas al enemigo en combate,
a las fuerzas armadas de Batista, equipadas, entrenadas y asesoradas
por Estados Unidos, que ascendían a 85 mil hombres.

Un año y seis meses después de Girón, en octubre de 1962, la amenaza
real de un ataque nuclear no hizo pestañear a un solo combatiente
cubano. Ninguna inspección se autorizó en nuestro territorio, pese a
lo acordado por las dos superpotencias.

Decenas de años de guerra sucia, sabotajes y terrorismo, en el que
tanto se destacaron muchos de sus actuales amigos de Miami, no
pudieron doblegar a Cuba.

El derrumbe del campo socialista europeo y de la propia URSS, que nos
privó de mercado, combustible, alimentos y materias primas, frente a
un bloqueo reforzado con las Leyes Torricelli, Helms-Burton y otras
medidas, no quebrantaron al pueblo cubano, y ocurrió lo que parecía
imposible: ¡resistimos! Algo que está ya en la sangre y las
tradiciones de los patriotas cubanos que, en la última guerra contra
el colonialismo español, se enfrentaron, desgastaron y virtualmente
derrotaron a 300 mil soldados de España, es ese espíritu de luchar
contra lo imposible y vencer.

No es mi propósito, Señor Presidente de Estados Unidos, mortificarlo
ni amargarle la vida con estos recuerdos. Cumplo simplemente el deseo
de ilustrarlo sobre lo que es Cuba, lo que significa un proceso
revolucionario verdadero y profundo, y cómo es el pueblo que usted
pretende mirar con desprecio.

Hoy Cuba cuenta con la población de más cultura y conciencia política
entre todos los países del mundo. No es un pueblo de fanáticos; es un
pueblo de ideas. No es un pueblo de analfabetos o semianalfabetos; es
un pueblo donde los estudios de nivel superior se masifican y
universalizan, junto a su valentía y su patriotismo. A sus sueños de
una sociedad verdaderamente justa y humana, se suma la experiencia y
el conocimiento, algo que a usted con su fundamentalismo y sus hábitos
mesiánicos de actuar le será muy difícil comprender.

Hoy no somos un puñado de hombres decididos a vencer o morir. Somos
millones de hombres y mujeres que contamos con las armas suficientes,
más de doscientos mil oficiales y jefes bien preparados, que conocen
cómo deben emplearlas en condiciones de guerra moderna y sofisticada,
y una enorme masa de combatientes que conocen igualmente bien los
puntos fuertes y los puntos débiles de los que nos amenazan, a pesar
de los enormes recursos bélicos y la superioridad tecnológica de sus
armas.

En las condiciones actuales de Cuba, ante una invasión al país, mi
ausencia física por causas naturales o de otra ndole no hara el menor
daño a nuestra capacidad de lucha y resistencia. En cada jefe
político y militar de cualquier nivel, en cada soldado individual, hay
un comandante en jefe potencial que sabe lo que debe hacer, y en
determinada situación cada hombre puede llegar a ser su propio
comandante en jefe.

Ustedes no podrán disponer de un día, una hora, un minuto ni un
segundo para impedir que la conducción política y militar del país sea
asumida de inmediato. Las órdenes de lo que debe hacerse están dadas
de antemano. Cada hombre y mujer estarán en su puesto de combate sin
perder un segundo.

Le dije a usted bien claro el 14 de mayo, ante más de un millón de
cubanos que desfilaron frente a su Oficina de Intereses, lo que yo
debía hacer y haría. Es lo que me corresponde. Hoy lo reitero, y les
sugiero a usted y a sus asesores que no inventen venganzas viles
contra nuestro pueblo. No intenten aventuras locas como operaciones
quirúrgicas o guerras de desgaste con el empleo de técnicas
sofisticadas, porque los acontecimientos se les pueden escapar de las
manos. Podrían ocurrir cosas indeseables, que no son buenas para el
pueblo de Cuba ni para el pueblo de Estados Unidos. Podrían destrozar
el acuerdo migratorio, podrían provocar éxodos masivos que no
estaríamos en condiciones de impedir, podrían provocar una guerra
total entre jóvenes soldados norteamericanos y el pueblo de Cuba, algo
que sería sumamente triste.

Puedo asegurarle que usted jamás ganaría esa guerra. Aquí no
encontrará un pueblo dividido, etnias opuestas o profundas diferencias
religiosas, ni habrá generales traidores al mando de nuestras tropas;
se encontrará con un pueblo sólidamente unido por una cultura, un
sentimiento solidario y una obra social y humana que no tiene
precedente en la historia. Usted no se va a llenar de gloria con una
acción militar contra Cuba.

Nuestro pueblo jamás renunciará a su independencia, ni renunciará
jamás a sus ideales políticos, sociales y económicos.

Cuba fue totalmente solidaria con el pueblo de Estados Unidos a raíz
del doloroso e injustificable ataque a las Torres Gemelas. Ese mismo
día expusimos nuestros puntos de vista, que hoy se van confirmando con
precisión casi matemática. La guerra no es el camino para poner fin
al terrorismo y la violencia en el mundo. Aquel trágico episodio ha
sido utilizado como pretexto para imponer al planeta una política de
terror y fuerza.

Sus medidas contra el pueblo de Cuba constituyen una acción atroz e
inhumana. Cuba puede demostrar que usted desea destruir un país que
ha salvado con sus servicios médicos y continúa salvando cientos de
miles de vidas en los países pobres del mundo, que podría incluso ser
capaz de salvar tantos ciudadanos pobres de Estados Unidos como las
tres mil personas que murieron en las Torres Gemelas.

Usted seguramente sabe que en Estados Unidos hay 44 millones de
ciudadanos que no disfrutan de seguro médico, que en dos años 82
millones de norteamericanos carecieron en algún momento de ese seguro
y no podían pagar el colosal precio que se cobra en su país por
servicios de salud que son vitales. Un cálculo muy conservador indica
que muchas decenas de miles de vidas se pierden cada año en Estados
Unidos por esa causa, tal vez treinta o cuarenta veces los que
murieron en las Torres Gemelas. Alguien debiera hacer los cálculos
precisos.

En un breve período de cinco años, Cuba está dispuesta a salvar la
vida a 3 mil ciudadanos norteamericanos pobres. Hoy es perfectamente
posible prever y evitar un infarto que puede ser mortal, y resolver
enfermedades que conducen inevitablemente a la muerte. Esos 3 mil
norteamericanos podrían viajar a nuestro país con un familiar
acompañante y recibir tratamiento de forma absolutamente gratuita.

Deseo hacerle una pregunta, señor Bush. Se trata de una cuestión
ética y de principios. ¿Estaría usted dispuesto a conceder a esos
ciudadanos permiso para viajar a Cuba en un programa destinado a
salvar una vida por cada uno de los que murieron en el atroz ataque a
las Torres Gemelas? Si ellos aceptaran esos servicios y deciden
venir, ¿serían sancionados?

¡Demuéstrese al mundo que hay alternativa a la arrogancia, la guerra,
el genocidio, el odio, el egoísmo, la hipocresía y la mentira!

En nombre del pueblo de Cuba,

Fidel Castro Ruz

Junio 21 del 2004


------------------ schnapp --------------------------------







Re: Fidel Castro: 2. Epistel an George Bush

von l.willms » Dienstag, 22. Juni 2004



Am 21.06.04
schrieb XXXX@XXXXX.COM (Lueko Willms)
auf /DE/SOC/POLITIK/MISC
in XXXX@XXXXX.COM
ueber Fidel Castro: 2. Epistel an George Bush

LW>
LW> Unten folgt der spanische Originaltext von Fidel Castros Ansprach
LW> auf einer Kundgebung am heutigen Montagmorgen.
LW>
LW> Die deutsche Übersetzung folgt als Antwort auf diesen Aushang.

Hier ist sie nun:



--------- schnipp -----------------------------------------


ZWEITE EPISTEL.
21 de junio del 2004



Liebe Mitbürger

Zwei erneute Niederträchtigkeiten der Regierung der Vereinigten
Staaten - die Einbeziehung Kubas in eine ihrer Listen, die sie sich
als Herren der Welt aufspielen, eingefügt in einen am 14. Juni
veröffentlichten Bericht des State Department, wo unser Land der
Beteiligung am Menschenhandel angeklagt und die schändliche
Verleumdung hinzugefügt wird, wir förderten der sexuelle tourismus
sowie die am 16. Juni erfolgte Bekanntgabe grausamer zusätzlicher
Blockademaßnahmen zum Abwürgen der Wirtschaft, die der Lebensunterhalt
unseres Volkes ist - zwingen mich zu einer zweiten Botschaft an den
Präsidenten der Vereinigten Staaten.

Herr Bush,

Ich will gelassen, doch auch sehr offen sein, wenngleich ohne jegliche
Absicht, Beschimpfungen oder persönliche Beleidigungen vorzubringen.
Kuba in einer Liste von Ländern zu nennen, die gesetzwidrigen
Menschenhandel betreiben, ist ein Zynismus. Noch niederträchtiger und
widerlicher in jenem präpotenten Bericht, den das State Department
alljährlich abzusegnen hat, ist die Behauptung, Kuba fördere den
Sextourismus, einschließlich mit Kindern.

Sie haben die Möglichkeit, sich zu informieren, dass Kuba um der
Familienzusammenführung willen zwei Migrationsvereinbarungen mit den
Vereinigten Staaten unterzeichnet hat. Das erste im Jahr 1984, das von
den US-Administrationen nicht eingehalten wurde. Zehn Jahre später
werden dann anstelle der 20 000 angebotenen Visa lediglich etwa 1000
pro Jahr erteilt, also fünf Prozent. Nach der 1994 ausgelösten
Migrationskrise unterzeichnete unser Land eine neue Vereinbarung mit
der Regierung der Vereinigten Staaten, die im Folgejahr erweitert
wurde und derzeit gültig ist. Diese wurde zwar hinsichtlich der Anzahl
von Visa im wesentlichen eingehalten, doch von der Einhaltung der
unausweichlichen und grundsätzlichen Pflicht, jegliche Ermutigung der
illegalen Emigration zu vermeiden, kann nichts Gleiches behauptet
werden.

Das mörderische Cuban Adjustment Act wurde absolut ungerechtfertigt
unverändert beibehalten; es wurden ihm sogar neue Stimuli hinzugefügt.
Dieses absurde und unmoralische Gesetz hat unzählige Menschenleben
gefordert, darunter das Leben vieler kubanischer Kinder. Seit dem
Bestehen dieses Gesetzes setzte der verabscheuungswürdige
Emigrantenschacher per Schnellbooten ein, die, aus Florida kommend,
unsere Küsten allerorts anliefen. Von Kuba werden solche Taten hart
bestraft, während die US-Administrationen aus zur Genüge bekannten
politischen Gründen, die im Zusammenhang mit dem Staat Florida stehen,
untätig zuschauen.

Kein Land der Welt hat wie Kuba seinen Kindern einen so starken
körperlichen und moralischen Schutz, Gesundheit und Erziehung zuteil
werden lassen. Sie sollten wissen, dass in den Vereinigten Staaten ein
höherer Anteil Kinder im ersten Lebensjahr stirbt als in Kuba. Hundert
Prozent der Kinder und Heranwachsenden in unserem Land, einschließlich
körper- und geistesbehinderte, sind in den entsprechenden
Einrichtungen eingeschult.

Wie können Sie ignorieren wollen, dass, während in den Vereinigten
Staaten durchschnittlich 30 Schüler pro Lehrer im Unterrichtsraum
sitzen, in Kuba diese Anzahl unter 20 liegt und die schulischen
Ergebnisse bereits jene der Industrieländer übertreffen?

Unsere Leistungen im Gesundheitssektor haben die Lebenserwartung eines
jeden Kindes, das geboren wird, von 60 Jahren oder darunter im Jahr
1959 derzeitigen Schätzungen zufolge auf heute 76,13 Jahre erhöht.

Trotz der Blockade der Vereinigten Staaten und dem Zusammenbruch des
sozialistischen Lagers umfasste die Beschäftigungslosigkeit in Kuba
nur 2,3 %, liegt also um das Mehrfache unter der Ihres Landes, dem
reichsten und industrialisiertesten der Welt.

Sie müssten Schamgefühl verspüren, ein Volk wirtschaftlich abwürgen zu
wollen; eine ,Heldentat", die kein Wirtschaftskrieg, bewaffnete
Aggressionen und Terroristenakte zu vollbringen vermochten. In Ihrem
eigenen Lande könnten Sie nichts dergleichen vorweisen.

Sie versuchen, die Wirtschaft abzuwürgen und drohen dem Land mit
Krieg, das fähig gewesen ist, heute bereits eine Anzahl von 20 000
Ärzten in 64 Ländern der Dritten Welt im Einsatz zu haben. Obwohl sie
über die Ressourcen der reichsten Macht der Erde verfügt, hat Ihre
Regierung nicht einen einzigen Arzt in die abgelegensten Gegenden
jener Länder entsandt, wie es Kuba tut.

Auf Ihrem Bewusstsein wie auch auf dem der Führer der reichsten
Staaten lastet der Völkermord, der Tod von jährlich mehr als zehn
Millionen Kindern und weiteren Dutzenden Millionen Menschen, die
gerettet werden könnten; der Tod infolge der unterschiedlichsten
Formen von Ausplünderung und Raub, denen die Länder der Dritten Welt
durch die ungerechte und bereits unhaltbare Weltwirtschaftsordnung
ausgesetzt sind, die von den reichen Ländern auf Kosten von 80 Prozent
der Bewohner unseres Planeten aufgezwungen wurde.

Jemand müsste Sie über diese Probleme und diese Wahrheiten informieren
anstelle die ganze Zeit über Intrigen zu schmieden und Lügen zu
verbreiten.

In Bezug auf Kuba lassen Sie sich von dem fanatischen Glauben leiten,
Ihre Wiederwahl im November hinge von der Unterstützung durch eine
Terroristenmafia - als solche klar erkenntlich - alter Emigranten und
deren Nachkommenschaft ab, von denen ein bedeutender Teil aus der
Gruppe der Veruntreuer und Kriegsverbrecher unter Batista stammt, die
sich mit ihrer Beute und ihren ungestraften Verbrechen in die
Vereinigten Staaten in Sicherheit brachten. Andere bereicherten sich
durch jahrelange Dienste bei Terroristenakten und Aggressionen, die
unserem Volk viel Blut kosteten. Immer mehr verlieren diese Gruppen an
Ansehen und Einfluss. Alle Welt erinnert sich an die Ereignisse auf
Florida, wo sie vielfachen Wahlbetrug begingen, in dem sie wahre
Experten sind; und Sie gingen durch nur 518 Stimmen als Sieger hervor.
Ich will Sie nicht demütigen und nicht weiter in diesem schmutzigen
und unangenehmen Thema bohren. Ich ziehe vor, Ihnen ganz offen zu
sagen, dass die Fehler, zu denen Sie Ihre Kompromisse mit dieser Mafia
führen, bei den nächsten Wahlen das Blatt entscheidend wenden können.

Das US-amerikanische Volk ist des beschämenden Einflusses bereits
überdrüssig, den jene Gruppen auf die Außen- und Innenpolitik eines so
bedeutenden Landes ausüben. Ihre Abhängigkeit von jenen Gruppen wird
Sie am Ende viele Wählerstimmen kosten, und das nicht nur in Florida,
sondern landesweit.

Indem Sie den US-Amerikanern unter brutaler Androhung von Repression
verbieten, nach Kuba zu reisen, verletzen Sie einen
Verfassungsgrundsatz und ein Recht, worauf die Bürger Ihres Landes
stets stolz gewesen sind. Es zeigt außerdem politische Angst.

Kuba hat ohne Zögern noch Befürchtung der - mit sehr wenigen Ausnahmen
- breiten Masse der Emigranten für den Besuch ihres Herkunftslandes
seine Türen geöffnet; kürzlich erst wurde als einzige Formalität die
Einrichtung einer alle zwei Jahre zu erneuernden Erlaubnis im
Reisepass gefordert, womit dann beliebig viele Besuche durchgeführt
werden können; und Sie greifen zu erbarmungslosen und unmenschlichen
Maßnahmen gegen die kubanischen Familien, Maßnahmen, die ihre Kultur
und uralten Traditionen kränken. Den dort lebenden Kubanern, ob
eingebürgert oder nicht, den Besuch ihrer nächsten Verwandten in einem
nicht unter drei Jahre liegenden Zeitraum zu verbieten, auch wenn
diese todkrank sind, ist eine unbeschreibliche Grausamkeit. Nicht
wenige Kubaamerikaner denken bereits an ein Ahndungsvotum.

Aus puren Wahlgründen, sich über die von fast allen Mitgliedern der
Vereinten Nationen bestätigten Resolutionen hinwegsetzend, haben Sie
soeben neue und härtere Wirtschaftsmaßnahmen gegen das kubanische Volk
getroffen, die von der Weltöffentlichkeit und selbst der großen
Mehrheit der US-amerikanischen Öffentlichkeit abgelehnt werden.

Das Schlimmste Ihrer kopflosen und ungeschickten Politik gegen Kuba
ist, dass Sie und Ihre nächsten Berater hemmungslos Ihre Absicht
erklärten, das, was Sie als politischen Übergang in Kuba bezeichnen,
gewaltsam durchzusetzen, falls bei mir in Ausübung meines heutigen
Amtes der Tod eintritt; ein Übergang, bei dem Sie ohne Zögern
natürlich zugeben, dass Sie bestrebt sein werden, ihn so stark wie
möglich zu beschleunigen. Sie wissen recht gut, was das in der Sprache
der Mafiosi bedeutet.

Möglicherweise war jedoch die größte Schamlosigkeit die Ankündigung,
dass die ersten Stunden die entscheidenden sein werden, da danach um
jeden Preis und unter allen Umständen verhindert werden müsse, dass
eine neue politische und administrative Leitung die Führung unseres
Landes übernimmt. Dabei ignorieren Sie vollkommen die kubanische
Verfassung, die Befugnisse der Nationalversammlung und der Leitung
unserer Partei sowie die Funktionen, die das Grundgesetz und die
höchsten Institutionen des Volkes jenen übertragen haben - so wie
allerorts in der Welt -, die die jeweilige Verantwortung für die
sofortige Übernahme der Aufgabe besitzen.

Da dies nur mittels Entsendung von Truppen an Schlüsselpunkte des
Landes möglich ist, wird die Absicht kundgetan, militärisch in unsere
Heimat einzufallen. Daher sandte ich Ihnen in Ihrer Cäsar-Rolle am 14.
Mai im Voraus meine Grüße, übernommen von den Gladiatoren, die im
Zirkus des alten Rom bis zum Tode zu kämpfen gezwungen wurden.

Heute halte ich es für nötig, Ihnen noch einiges mehr zu sagen.

Sie sollten wissen, dass Ihr Marsch gegen Kuba absolut nicht leicht
sein wird. Unser Volk wird Ihren Wirtschaftsmaßnahmen, welche sie auch
sein mögen, standhalten. 45 Jahre heldenhafter Kampf gegen Blockade
und Wirtschaftskrieg, Drohungen, Aggressionen, Mordpläne gegen seine
Führer, Sabotageakte und Terrorismus haben die Revolution nicht
geschwächt, sondern gestärkt.

Vor 43 Jahren wurde die verräterische Invasion bei Girón in weniger
als 66 Kampfstunden ohne Waffenruhe entgegen sämtlichen Berechnungen
brillanter Experten vernichtend geschlagen.

Einige von uns Führern dieser Revolution haben wir diese einmalige
Erfahrung erlebt, in der eine Handvoll Männer mit sieben Gewehren
begann und dann mit den dem Feind im Kampf abgenommenen Waffen das
bewaffnete Heer Batistas schlug, das von den Vereinigten Staaten
ausgerüstet, ausgebildet und beraten wurde und 85 000 Mann zählte.

Dann im Oktober 1962, ein Jahr und sechs Monate nach Girón, ließ die
reale Bedrohung eines Kernwaffenangriffs keinen kubanischen Kämpfer
mit der Wimper zucken. Trotz Vereinbarung der beiden Supermächte wurde
keiner Inspektion auf unserem Territorium stattgegeben.

Dutzende Jahre schmutzigen Krieges, Sabotageakte und Terrorismus,
wobei sich viele Ihrer heutigen Freunde aus Miami so stark
auszeichneten, konnten Kuba nicht beugen.

Der Zusammenbruch des sozialistischen Lagers in Europa und der UdSSR
selbst, wodurch wir der Märkte, Treibstoffe, Nahrungsmittel und
Rohstoffe verlustig gingen in Gegenwart einer durch das Torricelli-
und das Helms-Burton-Gesetz sowie andere Maßnahmen verschärften
Blockade haben das kubanische Volk nicht zermürbt; und es geschah, was
unmöglich schien: Wir haben durchgehalten! Das ist etwas, das bereits
die kubanischen Patrioten, die im letzten Krieg gegen die spanische
Kolonialmacht gegen 300 000 Soldaten Spaniens kämpften, sie zermürbten
und besiegten, im Blut und ihren Traditionen führten: Es ist jener
Geist, gegen das Unmögliche zu kämpfen und zu siegen.

Es ist nicht meine Absicht, Herr Präsident der Vereinigten Staaten,
Sie zu belästigen noch Ihnen mit diesen Erinnerungen das Leben zu
verbittern. Ich erfülle lediglich den Wunsch, Sie aufzuklären, was
Kuba ist, was ein echter und tiefgründiger revolutionärer Prozess
bedeutet und wie das Volk ist, auf das Sie mit Verachtung zu blicken
beabsichtigen.

Die Bevölkerung Kubas ist heute weltweit diejenige mit der höchsten
Bildung und dem höchsten politischen Bewusstsein. Es ist kein
fanatisches, es ist ein Volk der Ideen. Es ist kein Volk der Voll-
oder Halbanalphabeten; es ist ein Volk, bei dem neben seinem Mut und
seinem Patriotismus das Hochschulstudium eine Massenbasis erlangt.
Seine Träume von einer wahrhaft gerechten und humanen Gesellschaft
werden ergänzt durch seine Erfahrung und das Wissen, etwas, das Ihnen
mit Ihrem Fundamentalismus und Ihren messianischen
Vorgehensgewohnheiten sehr schwer verständlich sein wird.

Heute sind wir keine Handvoll Männer, entschlossen, zu siegen oder zu
sterben. Wir sind Millionen Männer und Frauen, verfügen über genügend
Waffen und mehr als 200 000 gut ausgebildete Offiziere und Chefs, die
wissen, wie diese unter den Bedingungen eines modernen und auf
höchstem technischen Niveau stehenden Krieges zu gebrauchen sind,
sowie über eine Riesenmasse an Kämpfern, die ebenfalls recht gut die
starken und die - ungeachtet des enormen Rüstungspotenzials der
technischen Überlegenheit ihrer Waffen - schwachen Stellen derer
kennen, die uns bedrohen.

Unter den heutigen Bedingungen in Kuba wird bei einer Invasion im Land
eine Abwesenheit meinerseits - aus natürlichen oder Gründen anderer
Art - unsere Fähigkeit des Kampfes und des Widerstandes nicht im
geringsten beeinträchtigen. In jedem politischen und militärischen
Chef auf allen Ebenen, in jedem einzelnen Soldaten steckt ein
potenzieller Comandante en Jefe, der weiß, was er zu tun hat, und in
einer bestimmten Situation kann ein jeder zu seinem eigenen Comandante
en Jefe werden.

Ihr werdet nicht einen Tag, eine Stunde, eine Minute, ja nicht eine
Sekunde haben, um die sofortige Übernahme der politischen und
militärischen Führung des Landes zu verhindern. Die Befehle dessen,
was getan werden soll, sind im voraus erteilt. Jeder Mann und jede
Frau werden ohne eine Sekunde zu verlieren auf ihrem Gefechtsposten
sein.

Vor mehr als einer Million Kubaner, die vor Ihrer Interessenvertretung
demonstrierten, sagte ich Ihnen am 14. Mai recht deutlich, was meine
Aufgabe ist und was ich tun werde. Das kommt mir zu. Heute wiederhole
ich es und empfehle Ihnen und Ihren Beratern, keine niederträchtigen
Racheakte gegen unser Volk zu erfinden. Erfinden Sie keine verrückten
Abenteuer wie chirurgische Operationen oder Abnutzungskriege unter
Einsatz der modernsten Techniken, denn die Geschehnisse können Ihnen
aus den Händen gleiten. Unerwünschte Dinge könnten geschehen, die
weder für das Volk Kubas noch das der Vereinigten Staaten gut sind.
Sie könnten zum Bruch der Migrationsvereinbarung führen, zu einem
Massenexodus, den wir nicht in der Lage wären zu verhindern; sie
könnten zu einem totalen Krieg zwischen jungen US-amerikanischen
Soldaten und dem kubanischen Volk führen, was äußerst traurig wäre.

Ich kann Ihnen versichern, dass Sie diesen Krieg niemals gewinnen
werden. Hier werden Sie kein geteiltes Volk, keine entgegengesetzten
Ethnien oder tiefe Religionsdifferenzen vorfinden. Auch werden es
keine verräterischen Generäle sein, die unsere Truppen kommandieren.
Sie werden ein Volk vorfinden, das fest vereint ist durch eine Kultur,
ein Solidaritätsgefühl und ein soziales und humanes Werk, wie es in
der Geschichte noch nie dagewesen ist. Aus einer militärischen Aktion
gegen Kuba werden Sie keinen Ruhm davontragen.

Unser Volk wird niemals seine Unabhängigkeit aufgeben, noch wird es
jemals seine politischen, sozialen und ökonomischen Ideale aufgeben.

Nach dem schmerzvollen und nicht zu rechtfertigenden Angriff auf die
Twin Towers bekundete Kuba dem Volk der Vereinigten Staaten seine
volle Solidarität. An jenem Tag legten wir unsere Standpunkte dar, die
sich heute mit fast mathematischer Genauigkeit bestätigen. Der Krieg
ist nicht das Mittel, um mit Terrorismus und Gewalt in der Welt
Schluss zu machen. Jenes tragische Ereignis wurde als Vorwand benutzt,
um unserem Planeten eine Politik des Terrors und der Gewalt
aufzuzwingen.

Ihre Maßnahmen gegen das Volk Kubas sind grausam und unmenschlich.
Kuba kann beweisen, dass Sie ein Land vernichten wollen, das mit
seinen medizinischen Leistungen in den armen Ländern der Welt
Hunderttausende Menschenleben gerettet hat und weiterhin rettet und
sogar in der Lage wäre ebensoviel arme Bürger der Vereinigten Staaten
zu retten wie die 3000, die bei den Twin Towers ums Leben kamen.

Sicherlich ist Ihnen bekannt, dass in den Vereinigten Staaten 44
Millionen Bürger nicht krankenversichert sind; dass im Verlauf von
zwei Jahren 82 Millionen US-Amerikanern zu einem bestimmten Zeitpunkt
diese Versicherung fehlte und sie nicht die enormen Kosten tragen
konnten, die in Ihrem Land für die lebenswichtigen
Gesundheitsleistungen veranschlagt werden. Eine sehr zurückhaltende
Berechnung ergibt, dass in den Vereinigten Staaten alljährlich mehrere
zehntausend Menschen aus diesem Grunde sterben. Es ist möglicherweise
das Dreißig- oder Vierzigfache derer, die in den Twin Towers ums Leben
kamen. Man müsste einmal genaue Berechnungen anstellen.

Kuba ist bereit, in einer kurzen fünfjährigen Zeitspanne 3000 armen
US-Amerikanern das Leben zu retten. Heute ist es möglich, einen
Infarkt, der tödlich sein kann, vorauszusehen und zu vermeiden. Diese
3000 US-Amerikaner könnten mit einer Begleitperson zu uns kommen und
eine vollkommen kostenfreie Behandlung erhalten.

Ich möchte Sie etwas fragen, Herr Bush. Es handelt sich um eine
ethische und Prinzipienfrage. Wären Sie bereit, im Rahmen eines
Programms der Rettung eines Menschenlebens für jeden einzelnen durch
den grauenhaften Überfall auf die Twin Towers verursachten Toten jenen
Bürgern die Reisegenehmigung nach Kuba zu erteilen? Sollten die Bürger
die Leistungen annehmen und sich entschließen zu kommen, würden sie
bestraft werden?

Der Welt werde bewiesen, dass es zur Arroganz, dem Krieg, dem
Völkermord, dem Hass, dem Egoismus, der Heuchelei und der Lüge eine
Alternative gibt.

Im Namen des kubanischen Volkes

Fidel Castro Ruz

21. Juni 2004



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"Das Volk, das ein anderes Volk unterjocht, schmiedet seine eigenen
Ketten." - Karl Marx (1. Januar 1870)



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